Splendido splendente

Come sono si vedrà
uomo o donna senza età
senza sesso crescerà
per la vita una splendente vanità

Escuchando la canción de Donatella Rettore titulada “Splendido splendente” me vinieron a la cabeza cuestionamientos acerca de la belleza y la juventud. El resultado de aspirar algunas lineas impactantes de este hit del italo disco lanzado en 1979 dió origen al siguiente texto.


Corría el año de 1895 cuando el bacteriólogo belga Émile Van Ermengem descubrió la toxina botulínica, la cual seria utilizada posteriormente para la industria del enlatado. En el siglo XVI se origina la cirugía estética como respuesta a las secuelas del sífilis. Posteriormente en el siglo XX se intensificará por la atención de heridas en la Primera Guerra Mundial.

El engaño moderno comenzará al vincular el bienestar psicológico con poseer un físico que cumpla con los estándares de belleza dominantes. Depresión, inseguridad y otros aspectos psicológicos son vistos con posibilidad de aliviarse por medio de la intervención quirúrgica. La armonía impuesta al alcance de la burguesía moderna.

Es importante también señalar la belleza como herramienta para el ascenso socioeconómico y la cultura de celebridades que reforzarán estás ideas en un momento de crisis global. Después de las guerras, las mujeres tienen que regresar al papel impuesto y sembrar la semilla de las sociedades postmodernas. Léanse conceptos como el new look de Dior en 1947 y la muñeca Barbie en 1958.

En pleno espíritu de las revoluciones y movimientos de contracultura de los sesenta en combinación con su alter ego fashion, se sentarán las bases de una vez por todas de la cultura de la juventud individualista. Lo que fue en sus inicios era ideal contestatario para derrocar el sistema y el conservadurismo se volverá una moda de minifaldas, libre sexualidad, utopias de paz y psicodelia, más consumo del cuerpo. Los setentas y los ochentas derrocharán músculos y una cultura del fitness como maquillaje a los estragos de crisis económicas y pandemias como el Sida. Un nuevo mercado que abriría sus puertas a la belleza de la juventud sin fin, con nuevas tecnologías aplicadas a la cosmética y la medicina. “es en el corazón del individualismo contestatario donde se halla el imperio de la moda como trampolín de las reinvindicaciones individualistas, reclamo de la libertad y realización privadas”(Lipovetsky, 1987, p.279).

Los lineamientos estéticos de los años noventa serán influenciados por una cultura youthful y de delgadez llevada a los extremos inspirados en los adictos a la heroína y porque no, salpicadas de desfachatada holística. El nuevo milenio iniciará con la aprobación del Botox para su uso a nivel cosmético y con progresos que permiten hacer de la cirugía estética una opción más asequible para más públicos.

Hoy, el mercado millenial se plantea diversos caminos donde convergen derechos humanos y genero, animales y la preocupación por el comercio justo y el medio ambiente,  sin embargo la sacralización del bienestar privado y la búsqueda de la belleza consume los bolsillos y anhelos de las generaciones inmersas en el consumismo, donde todos los días nos enfrentamos a estilos de vida dignas de perseguir en instagram.

¿Acaso no estamos viviendo quizás el momento de mayor libertad individual en la historia? No obstante, irónicamente una etapa de infelicidad profunda. Invitante, splendente, splendido splendente.

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