La conciencia y la realidad

“La conciencia vive en el cerebro del mismo modo que el movimiento vive en los músculos. ¿En qué músculo? En todos, y en la interacción entre ellos. He de decirle que sin realidad no hay conciencia, si definimos como realidad el mundo que nos rodea. Sin este mundo de la realidad el cerebro no existiría pues es parte de ella”.

Palabras del neurobiólogo Rodolfo Llinás (Bogotá, 1934) en entrevista a el periódico digital “El Cultural”, 23 de enero del 2003.

Efebo de polen antiguo

Efebo de polen antiguo

VIII

Vivo por el impulso de tu humedad y cuando con voz de secreto hablan los dos yo beso el blanco sonido para tus voraces piernas ese día bebí las nubes de tu pulpa ese mismo palpé que eras cuando me exigí abrir los ojos dentro de tus manos siempre un punzo un hilo profundo cruzó por el centro de mi infantil hambre del don

Arturo Ramírez Lara, “La vía púrpura”.

Voluntad de vivir manifestándose

Danzante

“El Danzante” 2016, Tinta sobre papel de algodón.

Ahora me comen
Ahora siento cómo suben y me tiran las uñas.
Oigo roer llegarme hasta los testículos.
Tierra, me echan tierra.
Bailan, bailan sobre este montón de tierra
y piedra que me cubre.
Me aplastan y vituperan
Repitiendo no sé qué aberrante resolución que me atañe.
Me han sepultado.
Han danzado sobre mí.
Han aprisionado bien el suelo.
Se han ido, se han ido dejándome bien muerto y enterrado.
Éste es mi momento.

Reinaldo Arenas, Poema escrito en 1975 en la prisión del Morro.

Halladas #PADX

PADMX-postfacevickesEl cuerpo es un espacio de reflexión y es crucial para originar cuestionamientos
en lo visual y en lo político.

Este proyecto explora el cuerpo como el lugar de creación de múltiples
significados, Una obra singular, invisibilidad de mujeres estigmatizadas representadas en un acto de catarsis y de denuncia.


El proyecto Halladas se presentará en la Parada de arte y diseño mexicano, iniciando este jueves 22 de marzo a las 18 Hrs en El quinto piso, Venustiano Carranza 70, Centro. ¡Será genial verlos!

Eres vitalismo y pesimismo

El paseo I

El único destino seguro es la muerte, la muerte nos concierne a todos. Nos otorga la vida eterna en el recuerdo de los vivos pero también la inevitable desaparición de todo lo que amamos. Es por eso que eres vitalismo y también pesimismo.

Siempre presentí que vivirías eternamente en todo lo que me rodea, en la brisa salada de la ría y los paseos interminables en autobús, en los pisos envejecidos y las cortinas floreadas de aquellas casas olvidadas, en las grandes gafas de pasta multicolor y la fantasía, en las ofrendas a tus muertos y en la belleza de los vivos.

El único hubiera que puedo permitirme, me lo permito en sueños, en ellos puedo imaginar cómo hubiera sido el ahora si estuvieras tú.

 

Infancia recobrada

IMG_1572

Infancia Recobrada, 2017. Acuarela sobre papel de algodón. 

Remontémonos, si es posible, por medio de la imaginación retrospectiva, a nuestras impresiones más tempranas, aurorales; reconoceremos que guardan un parentesco singular con las impresiones, vivamente matizadas, que tuvimos más tarde tras una enfermedad física, siempre y cuando esta no perturbara nuestras facultades espirituales. El niño ve en todo novedad; está siempre ebrio. Nada se parece tanto a lo que llamamos inspiración como la dicha con que el niño absorbe la forma y el color.

Charles Baudelaire. El pintor de la vida moderna, Fragmento.

Volver a mirar a través de ojos de flor de ciricote.

Antifaz de ciricotes

Mascara de ciricotes. Acrílico sobre tela. 100 x 70 cm.

Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
no eches de menos un destino más fácil,
tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.

Luis Cernuda, Peregrino.

La cordia dodecandra es un árbol de preciosa madera, comúnmente llamado “Ciricote”, originario del sur de México, Guatemala y Belice. Su fruto es delicioso al cocinarlo en almibar y mi madre era una experta en su receta. Sus hojas son grandes y asperas como una lija y se utilizan para la limpieza cotidiana, sus flores crecen en enormes racimos y son de un hermoso naranja intenso.

Mis juegos de niño transcurrieron bajo un hermoso árbol de ciricote que había crecido en el patio desde antes que mis padres construyeran la casa. Recuerdo el crujir de sus ramas secas, y el tapete de flores naranjas que me regalaba en el mes de mi cumpleaños. Recuerdo con tristeza como te viniste abajo con el huracán Isidoro, aún así nos regalaste un poco de vida los años siguientes.

Sus pétalos me permitieron pintar por primera vez, cuando leí en un libro de primaria de cultura maya que podía crear pigmentos con plantas e insectos. El resultado era un ocre pardo, pero de fijación muy efímera. No sabia que tenía que mezclarlo con sal.

En mi memoria conservo tus olores, tus colores, tus sabores y tus sonidos. Cada vez que quiero mirar con aquellos ojos, me pongo mi antifaz, mi mascara de flor de ciricote y regreso a ese edén perdido.