Alebrije sin cabeza

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Mientras regreso a casa en el segundo piso del metrobús de reforma, veo la hermosa avenida donde convive nuestro glorioso pasado de cantera y piedra volcánica y la utopía neoliberal nopalera en forma de modernos rascacielos, entre monumentos a nuestros desaparecidos deambulan hombres y mujeres de traje negro, chicos besándose en los starbucks y gente paseando a sus perros, desde los roof salen helicópteros que transportan a políticos y empresarios de regreso a casa, los emprendedores burgueses en bicicleta y los funcionarios mediocres en sus autos de lujo. Todo marcha normal en este país bendecido por la virgen de Guadalupe y cubierto por el inmenso cielo azteca.

Por un momento pierdo el interés en las maravillosas luces de Reforma, en el instagram donde consumo el sueño aspiracional de cada día y me pregunto ¿Hay algo que pueda sorprendernos en un país donde se disuelven en ácido a 3 estudiantes? Esta nación es un monstruo pintando por artesanos maravillosos, se mueve sin control, tiene tantas caras, vive tantas realidades. Somos el alebrije que el extranjero compra y admira con asombro.

Y nosotros con nuestro activismo digital ¿que tanto somos capaces de hacer? Me siento incapaz, las situaciones nos rebasan y solo nos queda conformarnos y normalizar tan graves sucesos mientras tengamos comida, datos en el celular y ropa nueva. Bajo la mirada, regreso la atención al Instagram y me conformo con mis likes.

 

Efebo de polen antiguo

Efebo de polen antiguo

VIII

Vivo por el impulso de tu humedad y cuando con voz de secreto hablan los dos yo beso el blanco sonido para tus voraces piernas ese día bebí las nubes de tu pulpa ese mismo palpé que eras cuando me exigí abrir los ojos dentro de tus manos siempre un punzo un hilo profundo cruzó por el centro de mi infantil hambre del don

Arturo Ramírez Lara, “La vía púrpura”.

El mal mundo

el mal mundo

“El mal mundo”, Pasteles y acrilico en aerosol sobre papel de algodón.

Platicando con amigos de sus romances, me vienen pensamientos e imágenes a la mente que he construido en el ideal del dramatismo y la sensualidad. En cierta manera me defino como un ser de soledad que necesita compañía y la belleza ideal del mito, buscando razones y argumentos todos los días entre el gimnasio y el supermercado. En el mal mundo, Luis Antonio de Villena escribe los siguientes ejemplos:

Son muchos los que confunden las maneras del amor. Y es lógico. La vida de casi todos es corta y breve (en intensidad y en tiempo) y la mayoría nos movemos entre grisuras confortables.

La pasión amorosa absoluta no es familiar, ni continuista, ni hogareña, ni puede -jamás- tener futuro. Nadie lo resistiría. Ni los místicos lo han hecho.

Haber deseado hasta las uñas de sus pies, hasta sus pelos todos, me ha salvado la vida y la pureza. Aquel terror fue mi futuro por que no hay espíritu. La tranquilidad no llega, probablemente, sin algún rito oscuro. Sin el abismo que fructifica.

Que mas da si tenemos que viajar a Londres y depositar ese anhelo cada 3 meses, o tratar de encontrar la historia que encenderá la llama eterna del corazón en horas laborales o mientras cansados regresamos a casa en el metro eligiendo al efebo en una aplicación digital. Hay cambios en los formatos, pero seguimos luchando entre el anhelo y el instinto. Luis González de Alba se refiere al amor en Cuchillo de doble filo:

Es un velo que nos encubre que no hay sino dolor en el supuesto, siempre falso, de que tras el desierto llegamos al oasis esperado. Es falso que el amor exista y es falso que no exista. Mas bien pertenece a lo inefable, a lo que se quiebra cuando le buscamos definiciones.

No queremos hablar de amor, preferimos hablar mejor de erotismo y de pasión. Es sin duda mas fácil o quizás no es fácil, pero si un concepto que fluye y que parece nublar la consciencia ante lo irremediable. González de Alba escribe:

Podemos decir con cierta verdad, que el amor erótico se enciende con la facilidad con que se apaga. A veces no, no se apaga, entonces se transforma y así dura años, en ocasiones la vida entera. La pasión termina, luego se construye el amor, lentamente. A veces surge la pasión como un incendio, fulgurante, insoportable, con dolor físico ante la ausencia.  No siempre es así.

Habría que dedicarle toda una vida para entender a este mal mundo, a sus amores y sus pasiones. Dejamos de lado la política y la religión, no nos importan los hijos ni los  derechos animales, el trabajo deja de tener importancia en esta civilización neoliberal y nos reducimos a ser idiotas idealistas en busca de los significados. Sólo somos unos niños jugando a ser “grandes”, tal cual lo vimos en el cine cuando soñábamos a ser adultos.

Voluntad de vivir manifestándose

Danzante

“El Danzante” 2016, Tinta sobre papel de algodón.

Ahora me comen
Ahora siento cómo suben y me tiran las uñas.
Oigo roer llegarme hasta los testículos.
Tierra, me echan tierra.
Bailan, bailan sobre este montón de tierra
y piedra que me cubre.
Me aplastan y vituperan
Repitiendo no sé qué aberrante resolución que me atañe.
Me han sepultado.
Han danzado sobre mí.
Han aprisionado bien el suelo.
Se han ido, se han ido dejándome bien muerto y enterrado.
Éste es mi momento.

Reinaldo Arenas, Poema escrito en 1975 en la prisión del Morro.

El verdadero espíritu es perder.

El milagro

A muchos de nosotros nos aleccionaron en una doctrina que espera un fin próximo y catastrófico, apocalíptico y que buena parte viviremos para presenciarlo. Durante ese camino que llamamos vida elegimos (o nos inculcan) vivir con amor, con virtud y con espíritu. Han pasado 2018 años después de Cristo y esas concepciones se transforman y se adaptan para entenderlas desde diferentes situaciones sociales, culturales, políticas y económicas. Este mundo no se acabó, todos los días las mentes científicas nos enfrentan a nuevos universos y aún así seguimos renovando aquel pensamiento.

Cada uno de nosotros le es deudor de lo que tiene de mejor en sí. Perdonémosle su esperanza en su vano Apocalipsis, en un advenimiento a todo triunfo sobre las nubes. Quizás era un error de los demás tanto como el suyo y, si es cierto que él participaba en la ilusión colectiva en la ilusión colectiva, qué importa, ya que su sueño lo ha vuelto fuerte contra la muerte y lo ha sostenido en una lucha que, sin tal idea, le habría sido desigual.

Ernst Renán

Y fue así como se construyó la idea de que la generosidad y el idealismo llega cuando estamos convencidos de que está próximo el fin. Nuestra inevitable muerte personal se refleja en la tragedia de los demás, en la enfermedad, en la pobreza y la desgracia. Inyectados esos temores, tenemos que vivir la vida con la moral de quien esta condenado a muerte. Desarrollados los sentimientos de angustia nace el idealismo de la trascendencia, del más allá. Y solo nos queda esperar el milagro.

Leo a Renán, Leo a Nietzche, leo menos a San Pablo y me cautiva aun más la figura de Jesús. Por que veo en él a un anarquista decadente y sin maldad, a un revolucionario apasionado, a un anormal de sus contemporáneos que desvanece instituciones en lugar de buscar la pertenencia.

El verdadero espíritu de que para poseer hay que renunciar.

Mi derecho a ser un monstruo

En memoria de nuestras sin nombres

yo monstruo de mi deseo
carne de cada una de mis pinceladas
lienzo azul de mi cuerpo
pintora de mi andar
no quiero más títulos que cargar
no quiero más cargos ni casilleros a donde encajar
ni el nombre justo que me reserve ninguna Ciencia

Susy Shock es una artista trans sudaca nacida en Argentina, gran activista, docente y cantautora, eleva su voz con su mantra “Buena vida y poca vergüenza”.

Susy, eres inspiración, eres lucha, eres dinamita para las instituciones de mierda que nos quieren oprimir y clasificar. Eres el abrazo que viene antes que la pregunta, la mariposa que revolotea en todas las posibilidades de lo que somos.

La norma dejémosla a los normalitos, que otros sean lo “normal”.

 

San Francisco de Campeche

No quiso ceremonia, discurso, duelo o grito,
ni un túmulo de arena donde reposase el esqueleto
(ni después de muerto quiso vivir quieto).
Ordenó que sus cenizas fueran lanzadas al mar
donde habrán de fluir constantemente.
No ha perdido la costumbre de soñar:
espera que en sus aguas se zambulla algún adolescente.

 

Reinaldo Arenas, Autoepitafio.