La conciencia y la realidad

“La conciencia vive en el cerebro del mismo modo que el movimiento vive en los músculos. ¿En qué músculo? En todos, y en la interacción entre ellos. He de decirle que sin realidad no hay conciencia, si definimos como realidad el mundo que nos rodea. Sin este mundo de la realidad el cerebro no existiría pues es parte de ella”.

Palabras del neurobiólogo Rodolfo Llinás (Bogotá, 1934) en entrevista a el periódico digital “El Cultural”, 23 de enero del 2003.

Ojos de flor

Hay situaciones que te hacen sentir mas vulnerable que el estar desnudo, representarte desde el origen y evocar memorias infantiles, el descubrimiento de sí mismo como un ser sensible, reconocer que desde el principio sabías que te entregarías a las cosas bellas y decadentes. Esto fue lo que ocurrió con mi ultimo trabajo.

Descubrir un poema de Alfredo Espinosa Quintero, me permitió observar con detenimiento mi pasado en uniforme de escuela católica, regresé a mirar a través de unos ojos de flor de ciricote. Tal y como lo hacía cuando me ocultaba en el patio de mi casa para pintar, para observar el aplastante cielo azul maya y soñar.

Flor de ciricote triptico I

La palabra joto

siempre logra que un niño se esconda

y salga de sus ojos disfrazados. Y salga

menos joto. Cuidando los ojos

y los que miran los ojos.

imitando, aprendiendo,

militarizando el vuelo de las manos:

su certeza de pájaros navieros

sobre el mundo que queda, que se hace olas.

Flor de ciricote triptico II

El miedo no es una escena única,

un vocablo aislado,

una sola cosa. O sombra que pasa.

El miedo

es una escuela con muchos niños.

Un patio de recreo.

Una persona que no quiere ser persona

y se queda en el salón de clase

escondiendo

un ratón blanco en el bolsillo del suéter, o en las mangas del

        suéter.

Flor de ciricote triptico III

Que le abran los ojos a mamá

como una niña se los abriría a la abuela que finge dormir,

y me viera;

eso es el miedo.

Que tus hermanas descubran

que en la secundaria

te gritan colores rosas cuando pasas cerca.

La palabra joto

es un niño que siempre alguien está por descubrir

y tiene miedo. Y solo un ratón caminando

por las mangas del suéter.

Alfredo Espinosa Quintero, Joto. Fragmentos.

El saberse diferente, entre puertas y ventanas.

Cuando comencé el proyecto de “Miradas Calizas”, tuve dos cuestionamientos. El primero fue acerca de mi trabajo, el cual siempre se centra en el cuerpo y el rostro, en su belleza y la vulnerabilidad de la piel. El segundo era acerca del significado que le daba a las raíces culturales, a los orígenes.

El concepto de vulnerabilidad y del origen, me llevaron a un repaso de mi infancia en el sur de Mexico. Un intimo reflejo de mis miedos y de la construcción de una atmósfera alterna que desde pequeño fui construyendo para evadir la verdadera realidad.

Puerta de tierra

Puerta de Tierra. 2017. Impresión digital, acuarela y tinta china sobre papel de algodón.

Entonces uno se conforma

Poco a poco se acomoda a la rutina 

que aniquila este deseo de ser alguien,

la tristeza de llegar a serlo.

Sigue un lento remar sin pausa. 

 

Rodolfo Lara Mendoza, Fragmento. 

Puerta de mar

Puerta de Mar. 2017. Impresión digital, acuarela y tinta china sobre papel de algodón.

Miradas Calizas me hizo volver a las calles de Campeche, de los barrios de San Francisco, de San Román y de Guadalupe, enamorarme una vez mas de Lerma. De encontrarme con esas puertas y ventanas que siempre permanecen cerradas, de sus muros que la humedad intenta derruir y que el tiempo pinta con gran experiencia, de los pisos de pasta que solo mi infantil mirada baja me permitía apreciar.

historia de una ventana

Historia de una ventana. 2017. Impresión digital, acuarela y tinta china sobre papel de algodón.

La melancolía es el tema que subyace en todo lo que pinto, los colores intensos vienen de mi bandera, las patinas de mis experiencias. El cuerpo y el rostro solo es un medio para expresarlo, para darle forma a la belleza que no oculta sus pasiones, sus temores y su historia.

Puesta de sol en Lerma.

Puesta de sol en Lerma

17. Me acostumbré a guardarte, a llevarte lo mismo
que lleva uno su brazo, su cuerpo, su cabeza.
No eras distinto a mí, ni eras lo mismo.
Eras, cuando estoy triste, mi tristeza.

Eras, cuando caía, eras mi abismo,
cuando me levantaba, mi fortaleza.
Eras brisa y sudor y cataclismo
y eras el pan caliente sobre la mesa.

Jaime Sabines, Algo sobre la muerte del Mayor Sabines. Fragmento.


Las fotografías son injustas, terriblemente limitadas,
esclavas de un instante perpetuamente quieto.
Una foto es como una estatua: copia del engaño,
consuelo del tiempo.

Cada vez que veo la fotografía me digo: no es ella.
Ella es mucho más.
Así, todas las cosas me la recuerdan para decirme
que ella es muchas cosas más.

Jaime Sabines, Doña Luz. Fragmento.

 

*Ilustración realizada en tinta y acuarela / Mixed media.