Mi derecho a ser un monstruo

En memoria de nuestras sin nombres

yo monstruo de mi deseo
carne de cada una de mis pinceladas
lienzo azul de mi cuerpo
pintora de mi andar
no quiero más títulos que cargar
no quiero más cargos ni casilleros a donde encajar
ni el nombre justo que me reserve ninguna Ciencia

Susy Shock es una artista trans sudaca nacida en Argentina, gran activista, docente y cantautora, eleva su voz con su mantra “Buena vida y poca vergüenza”.

Susy, eres inspiración, eres lucha, eres dinamita para las instituciones de mierda que nos quieren oprimir y clasificar. Eres el abrazo que viene antes que la pregunta, la mariposa que revolotea en todas las posibilidades de lo que somos.

La norma dejémosla a los normalitos, que otros sean lo “normal”.

 

El poeta de los espejos

Julio-Cortazar y flanelle

Era un 12 de febrero de 1984 cuando la rebeldía de Julio Cortazar se convirtió en mito, hace exactamente 34 años que se convirtió en Axolotl para nadar en el Río Sena. Su legado es tan vasto y místico, que nunca se agotará para quienes tenemos sed de libertad y de la más bella protesta.


Bolero

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.


Después de las fiestas

Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,

qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,

eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados.


El niño bueno

No sabré desatarme los zapatos y dejar que la ciudad me muerda los pies,
no me emborracharé bajo los puentes, no cometeré faltas de estilo. 

Acepto este destino de camisas planchadas,
llego a tiempo a los cines, cedo mi asiento a las señoras.
El largo desarreglo de los sentidos me va mal, opto
por el dentífrico y las toallas. Me vacuno.
Mira qué pobre amante, incapaz de meterse en una fuente
para traerte un pescadito rojo
bajo la rabia de gendarmes y niñeras.