Efebo de polen antiguo

Efebo de polen antiguo

VIII

Vivo por el impulso de tu humedad y cuando con voz de secreto hablan los dos yo beso el blanco sonido para tus voraces piernas ese día bebí las nubes de tu pulpa ese mismo palpé que eras cuando me exigí abrir los ojos dentro de tus manos siempre un punzo un hilo profundo cruzó por el centro de mi infantil hambre del don

Arturo Ramírez Lara, “La vía púrpura”.

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El fascismo del cuerpo joven.

Somos una civilización falo céntrica que desde sus raíces clásicas germinó un culto al guerrero, a la fuerza viril, al poder físico. Con los avances del mundo moderno, la idolatría por la lozanía del físico pudo llevarse al extremo y permitirnos acceder con mayor facilidad a la engañosa revelación del secreto de la eterna juventud.

La cultura actual venera con gran fervor la juventud y la belleza del cuerpo atractivo masculino. Pareciera que si no posees juventud y belleza corporal, entonces no eres considerado como valioso.

“Si te detienes por un instante a pensar en lo que ahora me ofreces, descubrirás el intenso temor que sientes a no ser capaz de ofrecer ninguna otra cosa excepto tu precioso cuerpo”. Álvaro Pombo. Contra natura”.

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Cuando además se reconoce socialmente como objeto sexual, terminan por convertirse en valores estéticos de gran importancia en el imaginario colectivo. Si bien en la postguerra de mediados del siglo pasado se sembraron las primeras semillas de las revoluciones juveniles (que luego se terminarían desvirtuando en pretextos del mercantilismo y consumo), fueron en los ochentas según algunos historiadores y sociólogos cuando la adoración del cuerpo joven y perfecto cobra un auge importante. Una cultura de éxito, del triunfo del lujo y los excesos a la vez ensombrecida por el SIDA, afectando al colectivo gay y provocando un cuidado excesivo de la belleza física.

A qué vienes ahora,

juventud,

encanto descarado de la vida?
¿Qué te trae a la playa?
Estábamos tranquilos los mayores
y tú vienes a herirnos, reviviendo
los más temibles sueños imposibles,
tú vienes para hurgarnos las imaginaciones.

Jaime Gil de Biedma. Himno a la juventud.

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La resaca de una década llegó con unos noventas plagados de una individualidad disfrazada de tintes holísticos, donde la publicidad nos vendía el High Fashion con extrema juventud y poderosos Statements que rodeaban cinturas firmes con un elástico CK. La concienciación de poseer la juventud corporal con la capacidad de seducción que lo acompaña, con el poder y control social ilimitado. Benditos sean los grandes avances que nos permiten ser núbiles cual efebos retratados en un mito como el de Ganímedes. Pero no nos engañemos, que no deja de ser un mito.

Hemos venido a verte al sórdido escenario
donde hombres y mujeres agradecidos adulan tu
belleza…
Adolescente en el filo del reino,
tu cuerpo tiene la hermosura blanca de rosas tropicales
y el vigor del muchacho en el cuerpo de guardia.

L.A. De Villena. Cipariso.

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Pero al fin, la verdad siempre sale a relucir a pesar del acido hialurónico que rellena nuestros miedos y regenera nuestras ansias de rejuvenecer. La obligación de mantenerse joven se convierte en una batalla perdida y nos enfrentamos a la presión social y al desencanto de los jóvenes que atesoran su lozanía sin pensar en que las experiencias y aprendizajes que nos proporciona el paso del tiempo es lo que nos otorga el verdadero tesoro.

Esta sociedad no nos enseña a ser pacientes, ni a pensar en que el cuerpo inevitablemente envejece y que cada etapa esta llena de valores positivos digna de ser vivida con plenitud, Arruga incluida.