El verdadero espíritu es perder.

El milagro

A muchos de nosotros nos aleccionaron en una doctrina que espera un fin próximo y catastrófico, apocalíptico y que buena parte viviremos para presenciarlo. Durante ese camino que llamamos vida elegimos (o nos inculcan) vivir con amor, con virtud y con espíritu. Han pasado 2018 años después de Cristo y esas concepciones se transforman y se adaptan para entenderlas desde diferentes situaciones sociales, culturales, políticas y económicas. Este mundo no se acabó, todos los días las mentes científicas nos enfrentan a nuevos universos y aún así seguimos renovando aquel pensamiento.

Cada uno de nosotros le es deudor de lo que tiene de mejor en sí. Perdonémosle su esperanza en su vano Apocalipsis, en un advenimiento a todo triunfo sobre las nubes. Quizás era un error de los demás tanto como el suyo y, si es cierto que él participaba en la ilusión colectiva en la ilusión colectiva, qué importa, ya que su sueño lo ha vuelto fuerte contra la muerte y lo ha sostenido en una lucha que, sin tal idea, le habría sido desigual.

Ernst Renán

Y fue así como se construyó la idea de que la generosidad y el idealismo llega cuando estamos convencidos de que está próximo el fin. Nuestra inevitable muerte personal se refleja en la tragedia de los demás, en la enfermedad, en la pobreza y la desgracia. Inyectados esos temores, tenemos que vivir la vida con la moral de quien esta condenado a muerte. Desarrollados los sentimientos de angustia nace el idealismo de la trascendencia, del más allá. Y solo nos queda esperar el milagro.

Leo a Renán, Leo a Nietzche, leo menos a San Pablo y me cautiva aun más la figura de Jesús. Por que veo en él a un anarquista decadente y sin maldad, a un revolucionario apasionado, a un anormal de sus contemporáneos que desvanece instituciones en lugar de buscar la pertenencia.

El verdadero espíritu de que para poseer hay que renunciar.

Meditación en el umbral

No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.

Rosario Castellanos


¿Cómo es pintar, crear, construir, escribir, protestar desde el cuerpo de una mujer?

Son muchas las luchas de las mujeres, y no se hablan solo en una lengua, en una clase social, en un color. Pero esta no es mi lucha, no de nosotros los hombres. Rompamos el patriarcado, esta batalla es de ustedes. No nos infiltremos.

No es mi intención escribir desde el privilegio, solo quiero reconocer su batalla y meditar en el umbral, su manera de enfrentarse, de percibir y de encontrar.

Otro modo de ser.

El poeta de los espejos

Julio-Cortazar y flanelle

Era un 12 de febrero de 1984 cuando la rebeldía de Julio Cortazar se convirtió en mito, hace exactamente 34 años que se convirtió en Axolotl para nadar en el Río Sena. Su legado es tan vasto y místico, que nunca se agotará para quienes tenemos sed de libertad y de la más bella protesta.


Bolero

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.


Después de las fiestas

Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,

qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,

eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados.


El niño bueno

No sabré desatarme los zapatos y dejar que la ciudad me muerda los pies,
no me emborracharé bajo los puentes, no cometeré faltas de estilo. 

Acepto este destino de camisas planchadas,
llego a tiempo a los cines, cedo mi asiento a las señoras.
El largo desarreglo de los sentidos me va mal, opto
por el dentífrico y las toallas. Me vacuno.
Mira qué pobre amante, incapaz de meterse en una fuente
para traerte un pescadito rojo
bajo la rabia de gendarmes y niñeras.  

El poeta aviador

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Un 16 de enero como hoy, pero hace 121 años nació Carlos Pellicer en Villahermosa, Tabasco. Siendo aun un niño, su familia se mudó a la Ciudad de México. En su juventud fue líder de la Federación de Estudiantes Mexicanos, para posteriormente convertirse en el gran poeta, servidor publico, profesor y museólogo que hoy recordamos.


Antes que otro poema
tome la ciudadela a fuego ritmo,
yo te digo, callando,
lo que el alma en los ojos dice solo.
La mirada desnuda, sin historia,
ya estés junto, ya lejos,
ya tan cerca o tan lejos o cerca reprimirse
y apoderarse en la luz de un orbe lágrima,
allá, aquí, presente, ausente,
por ti, a ti, y en ti, oh ser amado,
adorada persona
por quien -secretamente- así he cantado.

(De Recinto, 1941)


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Carlos Pellicer fue un viajero nato, desde muy joven se aventuró a Bogotá y a Caracas como líder estudiantil, en Nueva York descubriría sus futuras vocaciones a lado de su protector José Juan Tablada, en Montevideo procurará a Amado Nervo y en La Habana al desterrado Salvador Díaz Mirón. He aquí su camino del modernismo a la vanguardia.


Por razones serenas
pasamos largo tiempo a puerta abierta.
Y arriesgado es besarse
y oprimirse las manos, ni siquiera
mirarse demasiado, ni siquiera
callar en buena lid….

Pero en la noche
la puerta se echa encima de sí misma
y se cierra tan ciega y claramente
que nos sentimos ya, tú y yo, en campo abierto,
escogiendo caricias como joyas
ocultas en la noche con jardines
puestos en las rodillas de los montes,
pero solos tú y yo.

(De Que se cierre esa puerta…, 1941)


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De su espíritu aventurero le viene el mote del “Poeta aviador”, según memorias de su sobrino Carlos, desde niño construía y jugaba con aviones, Sus viajes por Latinoamérica lo llevaron a volar con pilotos que practicaban acrobacias, escribió sus inolvidables “Poemas aéreos” y fue una de las siete personas que ayudaron a Charles Lindbergh a empujar el Spirit of St. Louis después del histórico vuelo en mayo de 1927 en París.


Hoy hace un año, Junio, que nos viste,
desconocidos, juntos, un instante.
Llévame a ese momento de diamante
que tú en un año has vuelto perla triste

Alzame hasta la nube que ya existe,
Líbrame de las nubes, adelante.
Haz que la nube sea el buen instante 
Que hoy cumple un año, Junio, que me diste.

Yo pasaré la noche junto al cielo
para escoger la nube, la primera
nube que salga del sueño, del cielo,

del mar, del pensamiento, de la hora,
de la única hora que me espera
¡Nube de mis palabras, protectora!

(De Hora de junio, 1937)


Hoy hace 121 años que los ojos de Pellicer se abrieron a la luz intensa, a las flores del trópico y a la belleza exuberante y húmeda. Sus letras son libertad por que lograron volar a pesar del silencio de aquella época para el amor que es de otro modo, sin ninguna puerta que obstruya la dicha de su poesía.

El pintor de la vida moderna

charles baudelaire

“La idea que el hombre se hace de lo bello se imprime en toda su estampa, arruga o tensa su traje, redondea o endereza su gesto y, a la larga, incluso penetra sutilmente en los rasgos de su cara. El hombre acaba por parecerse a lo que quisiera ser.”

Charles Baudelaire. El pintor de la vida moderna.